Cómo ser una persona independiente del pensamiento de los demás (I)
La presión social puede llevarte a tomar decisiones basadas en lo que otros esperan de vos, en lugar de seguir tus propios valores y deseos. Esta necesidad de aprobación puede impedir que desarrolles tu propia identidad y que vivas una vida auténtica.
Si no cultivás una mentalidad de abundancia, vas a creer que solo hay una forma «correcta» de pensar y de vivir, y que tenés que conformarte con ella. Para cambiar esto, empezá a ver el mundo como un lugar lleno de posibilidades y a creer que podés crear tu propio camino. Una buena idea es leer libros y artículos sobre diferentes filosofías de vida y culturas.
Cuando no tenés la certeza de que vas a alcanzar tus metas, te aferrás a la aprobación de los demás como una forma de sentirte seguro y validado. Para cambiar esto, tené confianza en vos mismo y en tu capacidad para lograr tus objetivos. Enfocate en tus valores y en tus deseos y no te dejes influenciar por la opinión de los demás.
La falta de afirmaciones positivas te hace dudar de tus propias ideas y te impide expresar tus opiniones con seguridad. Para cambiar esto, empezá a valorarte y a reconocer tus cualidades. Decite a vos mismo «Soy una persona inteligente y capaz, y mis ideas son valiosas». Un buen ejercicio es escribir cada día tres cosas que te gusten de vos y cómo podés usarlas para defender tus ideas.
Si no erradicás los pensamientos negativos, vas a interpretar cada crítica como una confirmación de tus inseguridades y vas a sentirte desanimado. Para cambiar esto, aprendé a identificar esos pensamientos y reemplazarlos por otros más positivos y constructivos. No te enfoques en lo que te falta, sino en lo que podés lograr al ser fiel a vos mismo.
Cuando no vencés tus miedos, el miedo al rechazo te paraliza y te impide tomar decisiones que se alejen de lo que los demás esperan de vos. Para cambiar esto, enfrentá tus miedos y salí de tu zona de confort. Aceptá que no podés complacer a todos y que lo importante es ser fiel a vos mismo. Una buena idea es empezar tomando pequeñas decisiones que se alejen de lo que los demás esperan de vos y observar cómo te sentís.









