Cómo gestionar el estrés y la ansiedad (I)
La presión social te puede llevar a sentir que tenés que ser productivo y exitoso todo el tiempo, lo cual genera estrés y ansiedad. Esta exigencia constante te impide disfrutar del presente y te hace sentir culpable cuando te tomás un descanso.
Para empezar a gestionar el estrés y la ansiedad con una mentalidad de abundancia, dejá de pensar que tenés que hacer todo solo y que no podés pedir ayuda. Empezá a ver el mundo como un lugar lleno de recursos y a creer que podés encontrar apoyo en amigos, familiares o profesionales. Buscá grupos de apoyo online o presencial.
Cuando no tenés la certeza de que vas a alcanzar tus metas, te aferrás al control y te exigís demasiado, lo cual aumenta el estrés y la ansiedad. Para cambiar esto, tené confianza en vos mismo y en tu capacidad para superar los desafíos. Enfocate en tus objetivos a largo plazo y recordá que el descanso y el autocuidado son fundamentales para mantener la energía y la motivación.
Para empezar a gestionar el estrés y la ansiedad, repetite todos los días: «Soy una persona valiosa y capaz, y merezco cuidarme y disfrutar de la vida». Buscá frases inspiradoras sobre el bienestar y la salud mental y pegalas en tu heladera o en tu escritorio. ¡Vas a ver cómo te motivás!
Si no erradicás los pensamientos negativos, vas a interpretar cada dificultad como una señal de que no sos lo suficientemente bueno y vas a sentirte abrumado por el estrés y la ansiedad. Para cambiar esto, aprendé a identificar esos pensamientos y reemplazarlos por otros más positivos y constructivos. No te enfoques en lo que te falta, sino en lo que podés lograr al cuidar tu bienestar.
Para vencer el miedo a pedir ayuda y animarte a buscar apoyo profesional, informate sobre los diferentes tipos de terapia y buscá un terapeuta que se ajuste a tus necesidades y a tu presupuesto. Recordá que pedir ayuda es un acto de valentía y que no tenés que avergonzarte de tus problemas.









