Cómo retomar el entrenamiento cuando tu mente busca excusas para no hacerlo

La motivación es volátil y suele desaparecer cuando más la necesitamos. Psicológicamente, esperamos sentir «ganas» para actuar, cuando en realidad las ganas vienen después de empezar.

La zona de confort de la pereza es quedarse en la cama o en el sofá justificando la inactividad con mil razones. Esto nos aleja de nuestros objetivos físicos.

La solución es no buscar tener motivación, pensar en si tu entrenamiento te hará bien o no y centrar tus pensamientos en ser disciplinado para hacerlo hasta que tu mente se acostumbre a retomar el hábito. La disciplina vence a la emoción.

Para implementar esto, aunque no tengas ganas, levantate y hacé lo que tenés que hacer. No esperes a sentirte inspirado, simplemente cumplí con tu compromiso con vos mismo.

La persistencia en la acción, independientemente de cómo te sentís, volverá a instalar el hábito. Pronto tu mente dejará de poner excusas y lo hará automáticamente.

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